COSTUMBRE ADORMILADA





Hoy las horas, mis horas
se marcan diferente
se marcan sin ti, sin ellos
y sin ti también;
se marcan sin sueño
no es nostalgia ni morriña
sino esta infame descompostura
de el estar lejos
de no sentirte ahí detrás de mi, en la cama
de no oírlos como cada mañana
de no verte entrar y saludarnos
sonriente para desayunar.

No son días tristes, ni horas horribles,
de hecho mi mar va en calma
mas la costumbre de ir a su lado
se acobija en el tibio lecho
donde me ha tocado pernoctar
y apenas duerme, me despierta
y me lleva hasta donde tus ojos negros
sus dos vocecitas
y también a donde esos tus rosados labios
me besan como un rezo
diciéndome “ahí estas”.

Hoy mis horas no son
las de siempre
son de la mirada lontana
que fija contempla a una kabra loka
que no deja de balar, dos estorninos en un árbol
y una libélula que junto a ellos
me hacen ir a dentro
a donde solo yo quepo 
donde pinto historias de lo que podría ser,
así mis horas
despierto
antes de la hora de despertar.

Los quiero.


Ytuarte 2016

Comentarios

Karla rojo ha dicho que…
Las horas acarician nuestros cabellos segundo a segundo, los enrollan y enmarañan con el hueco que has dejado y vibra con su eco. Huele a nardos, aunque no he comprado, y en las noches el sueño llega tarde llevándome a la cama mas la necedad de abrazarlos con estrellas. De repente escucho la lluvia mientras te imagino dormido y sé que estas bien, y así las horas nos abrazan con las caricias que nos llegan de otro lugar y con el mar que va como de costumbre... aun te confieso que en momentos tu ausencia se hace presente, es como andar desnuda en un frío invierno, como haber olvidado algo que se quiere recordar, no es tristeza, no sé, como si faltará el aire...

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