LÚGUBRE ÁRBOL



Son las sombras negras
que como parvada de aves
se dejan venir y se posan en mis ramas
se adueñan de mis salientes y acaban con mis frutos
arrancan de mi, a mi mismo
a partes, a cachos, me roban en trozos
con ellas me pierdo en la obscuridad

son los horribles gritos
de viejas voces
que vienen de lejos desde mis adentros
de esos que se pierden en los abismos del alma
son sus gélidos gemidos que erizan  ya no la piel y los bellos
sino la sangre, los huesos
me erizan hasta la bravura
y los dientes no me dejan de temblar
me empapan con sus sudores de desazón
llenándome de sus fétidos humores
y me dejan desfallecido
en medio de temores
observando mi derredor
con los ojos desorbitados

¡Dios quien se apiadara y espantara a esas aves!
que de ser tantas
han convertido en negrura el día
me he vuelto ya
en un árbol de bruneas hojas
en un poyo donde se asientan las obscuras sombras
en mi ya no puede haber paz.

Ytuarte 2015


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