MIMICA
Aquí la vida es un gesto
de blanco nos hemos pintado los rostros
y con muecas hacemos que la sangre embulla.
Ella carga cristales tan grandes que no se pueden pasar
y los niños aprenden a traspasar sin romper
mientras que yo camino entre
translucidas paredes
que tocan mis manos y las tratan de bordear
hemos aprendido a hacer volar a mil aves
bajar o subir escaleras, o hasta colgar de un globo que nos trata de elevar
Aquí la vida es un guiño
que hay que saber interpretar
a veces duro y adusto, otras lleno de rencor,
en tiempos triste y decepcionado, y las mas apacible y esperanzador
sin embargo no deja de ser gesto
que hay que desenmarañar
sobre todo cuando no hay palabras que lo acompañen
pero os digo que se logra entender
y se vuelve tan nítido como el amanecer si se le mira solo con un poco
de amor.
Bip.



Comentarios
Con la cara blanca abres número, tu cuerpo y tus muecas buscan al público que desde su butaca averigua lo que sus ojos ven y su mente reconstruye. Yo ahí tras bambalinas te miro de perfil, alumbrado por las luces, caminando entre traslucidas paredes y trepando escaleras imaginarias, espero el momento en que los saltimbanquis salgan a escena.
1,2,3 ahí están. Sus caritas blancas sonríen y traspasan grandes cristales, se cuelgan de los globos, jalan cuerdas, ruedan y con las manitas bien abiertas con sus gestos enternecen hasta al más oscuro de la fila de hasta atrás.
Aquí voy cargando cristales, volando aves, y en un pas de quatre arrancamos el corazón de quien nos lo permita, y con una reverencia se cierra el telón.
Ha sido una noche buena, en el foyer se escuchan las charlas de quienes con un buqué de emociones abandonan el lugar. Nosotros a desvestirnos, y los labios desenmascarillar, colgamos los trajes a rayas, las mallas y los sombreros que se quedan en el camerino aguardando el día siguiente. Contamos entonces nuestras impresiones, de los guiños a interpretar, de las señas que entre nosotros corrieron para seguir provocando lo interno mágico que hay detrás de las sonrisas en los palcos y la platea, y así nos vamos a casa, masticando el escenario, planeando la siguiente función, en este claro de luna que refleja que ya por la banqueta seguimos con la cara blanca.