LAS MALDITAS HECHICERAS
No hay nada mas eterno que el trozo húmedo del extremo
más extremo de la orilla de la playa, que es lengüeteado por
la espuma del mar
mis huellas cual cicatrices hieren la compacta superficie que
por momentos
adquiere la tersura de la piel cuando se baña.
A lo lejos las
montañas, las nubes estancadas
y la bruma que por momentos esconde
lo que no se deja ver, entonces me siento a penar
lo que he pensado después de volverte a ver a ti abrumada.
y digo a penar, porque no encuentro otro verbo entachonado
que me devuelva a ese previo momento,
enmudezco, de ver que la noche ha dejado su noche sobre tus
lomos
sobre tu vientre, sobre tus ojos
ahí estas!
tan bella, tan negra, tan quieta como de siempre, …pero no igual
obscuros nubarrones han hecho de ti morada
te tiñes rosa sin razón, solo porque deseas teñirte así
porque las malditas hechiceras de aquel antiguo culto exorcizado
de tu razón
aladas te han seducido el alma
y mientras, tres estamos viendo de este lado salir el sol
es un hermoso y triste espectáculo
no hay cantos de ballenas que nos acompañen.
Ytuarte 2013



Comentarios
Parece que las borrascas y nubarrones han decidido venirse un poco a mi playa, sí lo sé. El mar está a veces revuelto, embebido en deseos y temores, angustias, aromas, maravillas, alegrías, en otros aromas que tiñen el olor a agua salada, en los ojos publico que busco desde hace tiempo y no están, o no los veo.
No te voy a mentir, soy mortal, y sí de repente recibo visitas, de hechiceras, de Valkirias que intentan seducirme para llevarme a su salón de muertos, ¿Cómo no iban a hacerlo?, si esa es su función, no pueden hacer otra cosa.
Mas aquí me encuentro, no hay más que hacer que seguir andando. He de tener gratitud de que nadie responde a mis enojos, no a mis pasiones, voluntades, no a mis temores, y la realidad espanta a veces, sí que espanta y no tengo más que al muro de los lamentos. Así que humildemente me recojo el vestido y sigo andando, tal vez no sea el modo de pedir consuelo a la angustia.
No temas tú, eso déjamelo a mí. No pongas distancia, ni sientas frío que no es a ti a quien visitan. Has de saber que las Valkirias no visitan a cualquiera, y no a cualquiera se llevan a su Valhalla, solo a los mas heroicos guerreros caídos en batalla, y que crees que yo no me he caído, así que alguien me enseño que no hay que temer por algo que no ha sucedido.
Vuelvo a montarme en la barca con mi sombrero nube, para entonces adentrarme en ese ancho mar de techo azul y arena dorada a dar batallas y descubrir paisajes, a echar botellas, y tomar otras que lleguen donde pueda encontrar luz y refugio.
¿vamos pues?