CINTURÓN DE ORIÓN
Os invito a caminar conmigo
las calles de piedra de este pueblo Buzo
ríos secos repletos de sol
dejarnos llevar por el día
aunque por un día, solo sea.
En estos polvorientos pueblos
se puede oír, os juro,
si ponéis atención
la leve melodía de este cielo garzo
y se saborea la dulce sapidez de las gotas de lluvia
cada cuando deciden caer sobre la piel tostada
Os cuento que los espacios se me esfuman
y encuentro lugares amplios e inmensos
escondidos dentro de las paredes.
Los techos desaparecen
mas todo sigue igual
He vuelto a oír
por las noches
el cencerro de mi loca cabra
y regresado a los paramos a los que hace tiempo
no supe volver
Están ahí, estuvieron siempre;
al salir del portón
o al entrar a la regadera.
Han venido a mi casa tres hadas
Y un gnomo gruñón
cada martes y los jueves también.
Compartimos alergias y el gusto de vivir
Os juro que cada noche
desde seis lunas ha, que
tengo la dicha de tenderme a dormir
del cinturón abrazado de un tal Orión.



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