Frente al mar de cantabria
Como el tejido de Penélope
mis pensamientos se hilan y deshilan
cada noche me yergo para encontrarme
otra vez tejiendo
en la habitación te veo sentada en el asiento
en el que te sentaste hace ya horas
y a él, corriendo y desmarañando
los juguetes que ya recogidos están.
Enfrente de mi pasan
nuestros desayunos con café
tu panza a punto de de ser otra persona
el tiradero, y el nuca acabar
no se si de empezar, o de estar terminando.
Y a dúo, Penélope y yo cantamos
la agridulce canción del deshonor
del soldado que gano la vida matando la guerra
de la mala amante que prefiere tener solo amigos
o del perro que come tranquilo en casa
sin saber lo que se perdió.
Seria muy descortés, pienso
si no entendieras
que no me quito ni un momento
de querer estar donde estoy,
pero que no puedo negar que quisiera estar mejor
verte aquí sentada y al niño corriendo
y tal vez, a Penélope tejiendo
donde un día soñamos los dos.
Si tan solo se pudiera
que al alzar la vista viera
que estas mirando quieta
en Cantabria, junto al mar azul.


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